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En un principio, mi mujer y yo no teníamos claro que Laponia fuera el mejor lugar para ir con niños pequeños dado que creíamos no podrían nuestro hijos no podrían disfrutar de todas las excursiones. Además el frio parecía un problema y hemos de convenir que además se trata de un destino con un precio elevado. Sin embargo decidimos arriesgarnos… Un vuelo directo de poco más de 4 horas fue suficiente para llegar a nuestro destino, si bien podría parecer que estábamos en otro planeta, por los desconocidos e increíbles paisajes. Una auténtica cabaña de troncos de madera en medio de la nada, en una colina a orillas de un precioso lago helado, viendo un paisaje espectacular que podría recordar un decorado de película. Disfrutamos de alucinantes actividades de las que sin duda, destacamos el emocionante paseo en trineo de huskies y el mágico día que pasamos con Papá Noel, cantando canciones y explicándote, en persona, cómo se organiza para Navidad o dónde fabrica los regalos: un auténtico cuento hecho realidad. Por algún motivo en Laponia todo te sabe diferente y muy rico, empezando por un agua especialmente cristalina, desde el chocolate, hasta las galletas sin olvidar los panes o esas sopas deliciosas de salmón. Los guías enseguida conectan con los niños, mientras los adultos obteníamos excelentes explicaciones y un trato muy cordial (gracias Stephanie). Todo en este viaje es maravilloso. Así que animo a los que puedan y todavía duden, a viajar a la Laponia Finlandesa viviendo una experiencia imborrable para adultos y niños. Javier.